Son las 12:50 de la tarde, amanece un día despejado pero con intención de lluvia (digo amanece porque acabo de levantarme), hace un frío increíble, y noto la vibración del móvil que me avisa de dos nuevos mensajes de Whatsapp. No me juzguéis, estoy de vacaciones, y por el parte meteorológico que os acabo de dar habréis adivinado que estoy en el País Vasco. Para los que no sepáis dónde estoy, exactamente me encuentro en Vitoria, una preciosa ciudad de Álava, en España. Después de llegar empapados ayer a casa de nuestros amigos, pues nos alcanzó una inmensa borrasca al visitar Donosti (San Sebastián), hoy no nos apetecía madrugar, y es que despertar con este frío, tras apartar de mi cama 2 kilos de manta, sólo me apetecía mirar como avanza el frío viento a través de los árboles que rodean la manzana de esta ciudad, mientras agarro con fuerza mi taza de café caliente. ¿Quién me habrá enviado dos mensajes a esta hora? Bueno, se que es una hora razonable, pero aquí ho...